{"id":3011,"date":"2018-03-02T14:31:00","date_gmt":"2018-03-02T14:31:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fundaciocoravant.org\/histories\/raquel\/"},"modified":"2026-05-29T09:33:25","modified_gmt":"2026-05-29T09:33:25","slug":"raquel","status":"publish","type":"histories","link":"https:\/\/fundaciocoravant.org\/es\/histories\/raquel\/","title":{"rendered":"Raquel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente lo encontraron. Despu\u00e9s de seis meses de varias pruebas m\u00e9dicas desacertadas, visitas nocturnas a urgencias y una gran sintomatolog\u00eda camuflada bajo el nombre de \u201danemia ferrop\u00e9nica\u201d\u2026 Finalmente, lo encontraron. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguramente siempre hab\u00eda estado all\u00ed, desde mi nacimiento. Hab\u00eda nacido y crecido conmigo\u2026 Fuimos juntos al parvulario, en la universidad, a las cenas de empresa\u2026 Yo nunca lo hab\u00eda sentido, ni intuido, ni olido, ni palpado. \u00c9l, pero, estaba all\u00ed, formando parte de m\u00ed, durante 33 a\u00f1os de mi vida\u2026 A\u00f1os donde me permiti\u00f3 hacer una vida absolutamente normal: andar, correr, saltar, re\u00edr, llorar, e incluso lo m\u00e1s importante: dar a luz a la cosa m\u00e1s bonita que he visto nunca: mi hijo.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos \u00faltimos seis meses, pero, nuestra entente ya no era posible. Se hab\u00eda hecho demasiado grande, demasiado fuerte. Hab\u00eda ido creciendo, arraig\u00e1ndose, aliment\u00e1ndose de m\u00ed de manera lenta, progresiva, casi imperceptible, paciente, delicadamente dulce\u2026 Me estaba dando tiempo porque yo pudiera actuar, me avisaba, me alertaba. S\u00f3lo le faltaba hacerme se\u00f1ales de humo. Pero yo segu\u00eda adelante, cada vez m\u00e1s cansada, ahogada, agotada, deseando que el tratamiento con hierro diera alg\u00fan resultado. El \u00faltimo mes, pero, mi compa\u00f1ero perdi\u00f3 la paciencia. Ya no era delicado, ni dulce, ni suave, sino m\u00e1s bien rabioso, ego\u00edsta, da\u00f1ino\u2026 Necesitaba un espacio que no ten\u00eda, un ox\u00edgeno que yo le sacaba. Era una cuesti\u00f3n b\u00e1sica de supervivencia: o \u00e9l, o yo. El \u00faltimo mes, el tumor que viv\u00eda dentro de mi coraz\u00f3n, ya no pudo m\u00e1s.        <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo, sin ning\u00fan conocimiento de su existencia, no se lo puse f\u00e1cil. Segu\u00ed andando, tocando el tromb\u00f3n, subiendo agotadoras escaleras como s\u00ed de monta\u00f1as se trataran, trabajando, subiendo sillas de ruedas que pesaban como enormes tractores. Mi compa\u00f1ero me iba sacando poco a poco las fuerzas, el hambre, el ox\u00edgeno\u2026 Me hac\u00eda latir el coraz\u00f3n r\u00e1pido, potente, ruidoso, como si del pecho quisiera hac\u00e9rmelo salir para expresar su frustraci\u00f3n. La frustraci\u00f3n de no saber ya como comunicarme que \u00e9l exist\u00eda y que ya no pod\u00eda formar parte de m\u00ed, que no ten\u00eda bastante espacio. Me lo intentaba comunicar a golpes de latido, golpes de escalones, golpes de ahogo, golpes de taquicardia\u2026 pero yo asum\u00eda los golpes, me sentaba, cog\u00eda aire, sonre\u00eda y volv\u00eda a andar. Imprudente, al l\u00edmite de las fuerzas, dudosa, ligeramente preocupada; pero en el fondo confiada y optimista, totalmente ajena a lo que me estaba pasando. El tumor benigno, de la medida de un huevo de gallina y situado dentro de la aur\u00edcula izquierda del coraz\u00f3n, me estaba provocando desde hac\u00eda unas semanas una insuficiencia card\u00edaca importante. Me taponaba la v\u00e1lvula mitral, me alteraba \u00e1gilmente la presi\u00f3n pulmonar, me hinchaba el h\u00edgado, me acumulaba litros de agua en diferentes \u00f3rganos, y lo que es peor\u2026 mi compa\u00f1ero me estaba avisando ya a gritos de qu\u00e9 o paraba de una vez por todas o muy a rega\u00f1adientes me acabar\u00eda provocando en d\u00edas, quiz\u00e1s semanas, meses, alguna embolia, alg\u00fan infarto. \u00c9l se hab\u00eda hecho demasiado grande, demasiado fuerte\u2026 O se ahogaba \u00e9l, o me ahogaba yo.        <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El siguiente desafortunado diagn\u00f3stico de \u201cgastroenteritis\u201d no ayud\u00f3 demasiado a la localizaci\u00f3n de mi compa\u00f1ero tumoral, que segu\u00eda siendo invisible para todo el mundo\u2026 La barriga hinchada, fiebre y n\u00e1useas me trajeron de manera rid\u00edcula a hartarme de ins\u00edpido pan tostado, aburrido arroz hervido y litros de manzanilla, durante diez d\u00edas. D\u00edas donde la barriga se iba hinchando de manera amorfa, mi estado no parec\u00eda mejorar, y mi compa\u00f1ero se deber\u00eda de mostrar entre sorprendido e indignado por mi absoluta falta de empat\u00eda e ignorancia hacia \u00e9l. Fue durante una tranquila paseada de cinco minutos, cuando vi que mi cuerpo no pod\u00eda\u2026 Las piernas me pesaban, la barriga se endurec\u00eda y me frenaba el paso, el coraz\u00f3n lat\u00eda sin aliento y una tos cada vez m\u00e1s rabiosa me estallaba dentro del pecho.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda siguiente fui a urgencias y ya no sal\u00ed\u2026 Al cabo de dos d\u00edas, una sencilla ecograf\u00eda al coraz\u00f3n consegu\u00eda detectarlo al instante. Al verlo me impact\u00f3 su medida, su fuerza, su evidencia\u2026 Y despu\u00e9s del impacto me sent\u00ed por fin tranquila, serena, afortunada\u2026 Finalmente entend\u00eda la causa de todo. Ten\u00eda una explicaci\u00f3n, una forma, una cara, un nombre: mixoma. Un tumor benigno dentro de mi coraz\u00f3n izquierdo. Ahora, frente a frente, finalmente nos hab\u00edamos podido conocer, a trav\u00e9s de una pantalla. Lo mir\u00e9 durante pocos segundos. Era la primera y la \u00faltima vez que lo ver\u00eda. Enorme, nervioso, botaba sin cesar, dentro de mi coraz\u00f3n, intentando conseguir un espacio que no ten\u00eda; seguramente agradecido de que finalmente lo hubieran encontrado. Incluso me pareci\u00f3 apreciarle una peque\u00f1a sonrisa, en una de sus cavidades. Tra\u00edamos toda una vida juntos, era quien mejor me conoc\u00eda: mis miedos, mis secretos, mis deseos\u2026 \u00c9l hubiera querido seguir formando parte de m\u00ed, pero su medida se lo imped\u00eda. Ya no pod\u00edamos ser compa\u00f1eros de viaje. \u00c9l sab\u00eda que, para que yo pudiera vivir, \u00e9l ten\u00eda que marchar. Y lo acept\u00f3 sin protestar, sin oponerse, sin complicaciones. Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, una operaci\u00f3n a coraz\u00f3n abierto me liberaba del tumor. Un tumor m\u00e1s grande de lo que se hab\u00edan pensado. Compacto, gelatinoso, muy arraigado, pero al fin y al cabo, benigno.               <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me sent\u00eda tan agradecida que mi coraz\u00f3n hubiera podido aguantar tanto y que el tumor me hubiera avisado de manera insistente pero paciente\u2026 Tantos a\u00f1os, tantos esfuerzos\u2026 Mi coraz\u00f3n lat\u00eda todav\u00eda inseguro, taquic\u00e1rdico, extra\u00f1ado de haber perdido una parte tan arraigada para sus adentros. Pero a la vez se sent\u00eda libre de aquel peso que lo oprim\u00eda y lo taponaba. Ahora, este coraz\u00f3n que hab\u00eda demostrado ser fuerte y valiente, ten\u00eda un nuevo prop\u00f3sito: seguir con la lactancia de mi hijo de 22 meses. Un hijo que se hab\u00eda tenido que adaptar a unos cambios de rutina, a la separaci\u00f3n forzosa de una madre. Mi coraz\u00f3n y yo lat\u00edamos a coro por un mismo reto: seguir lactando.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El camino no fue f\u00e1cil, pero no nos dejamos vencer. Sab\u00edamos que el estr\u00e9s de la operaci\u00f3n pod\u00eda perjudicar la producci\u00f3n de la leche, pero est\u00e1bamos convencidos. Esto, no pasar\u00eda. La leche segu\u00eda fluyendo por mi cuerpo. Limpia, clara, a pesar de que intoxicada todav\u00eda por los fuertes medicamentos que recib\u00eda. Llena de cables, dolorida, sedada, rodeada de m\u00e1quinas\u2026 pero nada nos alejaba de nuestro objetivo: una extracci\u00f3n diaria de leche con el \u00fanico objetivo de seguir produciendo, a la espera de que llegara el d\u00eda en que mi hijo pudiera ya amamantarse, de manera segura y sin peligro.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pocos d\u00edas m\u00e1s tarde, un imprevisto doblaba furiosamente nuestro optimismo, nuestro reto. La ingesta de un conocido medicamento, la aspirina, nos llen\u00f3 de dudas, preguntas e incertidumbres. Este peque\u00f1o anticoagulante, necesario para el buen funcionamiento de mi coraz\u00f3n y posiblemente de tratamiento cr\u00f3nico, no nos aseguraba su compatibilidad con la lactancia. Fueron tres d\u00edas de preguntas a los m\u00e9dicos, insistencias, investigaciones en internet. Nadie nos daba una respuesta clara, nadie empatitzava con nuestro reto\u2026 M\u00e1s bien nos desaconsejaban la lactancia. No con argumentos cient\u00edficos de incompatibilidad o de riesgos con la aspirina, no con porcentajes clarificadores, no con respuestas concretas ni evidencias cl\u00ednicas, sino con argumentos totalmente subjetivos e inapropiados como por ejemplo la edad de mi hijo, el riesgo de tener un beb\u00e9 al pecho reci\u00e9n operada del coraz\u00f3n y con una cicatriz delicada y considerable, o con la duda de si mi coraz\u00f3n y yo hab\u00edamos sido pose\u00eddos por alguna extra\u00f1a locura post-operatoria\u2026 Opiniones que, en vez de alejarnos de nuestro reto, todav\u00eda nos acercaban m\u00e1s. Mi coraz\u00f3n y yo hab\u00edamos tenido que afrontar tantos obst\u00e1culos en los \u00faltimos seis meses, tantos riesgos, tantos esfuerzos\u2026 Ahora, no nos doblar\u00edamos. Deseosos de conseguirlo, de demostrarnos que era posible. Lo quer\u00edamos intentar. Con optimismo, con positividad, con una sonrisa que nunca hab\u00eda menguado.         <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y lo conseguimos. Despu\u00e9s de corroborar la total compatibilidad del conocido medicamento, y despu\u00e9s de ocho d\u00edas de a\u00f1oranza y separaci\u00f3n, lo conseguimos. Aquel mi\u00e9rcoles, a la peque\u00f1a sala de espera, hicimos lactancia a mi hijo. Una lactancia muy deseada, agradecida, serena\u2026 Respetando sorprendentemente la herida, a pesar de que despertando su curiosidad, me miraba fijamente, tranquilo, con una media sonrisa, mientras yo le acariciaba sus rizos y nuestros corazones lat\u00edan plegados, por un sue\u00f1o compartido, un reto conseguido. Dolorida, llena de cables, de heridas, pero feliz. Feliz de habernos demostrado que la fuerza del coraz\u00f3n y el poder de la lactancia pueden superar obst\u00e1culos, barreras impuestas por falsas creencias, opiniones m\u00e9dicas totalmente infundadas\u2026 Por encima de una operaci\u00f3n a coraz\u00f3n abierto, por encima de una peque\u00f1a e inocua aspirina, por encima de una cicatriz que poco a poco se va cerrando, por un hueso que despacio se va soldando\u2026 Se puede conseguir.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agradecida por la fuerza de un coraz\u00f3n; por el poder de una lactancia.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Finalmente lo encontraron. Despu\u00e9s de seis meses de varias pruebas m\u00e9dicas desacertadas, visitas nocturnas a urgencias y una gran sintomatolog\u00eda camuflada bajo el nombre de \u201danemia ferrop\u00e9nica\u201d\u2026 Finalmente, lo encontraron. Seguramente siempre hab\u00eda estado all\u00ed, desde mi nacimiento. 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