El impacto emocional del diagnóstico de insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardíaca es un trastorno de la función o de la estructura del corazón. Es una patología crónica progresiva que, además, produce momentos de estabilidad y momentos de recaída, y tiene diferentes grados de afectación en la persona.

Los síntomas físicos que puede presentar son fatiga, decaimiento, falta de respiración y también el deterioro de algunas funciones cognitivas, como el razonamiento, la orientación, el lenguaje o la atención. Todo esto puede afectar a la vida autónoma de la persona, sus relaciones sociales, e incluso la vida laboral si la persona todavía está activa.

El diagnóstico de una insuficiencia cardíaca provoca un impacto emocional muy importante, al que sigue después el inicio de un proceso de duelo relacionado con la pérdida de las capacidades de la vida habitual. Este proceso provoca cambios en el estado de ánimo: aparece la rabia, la negación, la tristeza…

Para poder afrontar esta nueva situación será importante atender tres aspectos básicos:

  • Conocer cuál es nuestra enfermedad: síntomas, situaciones de riesgo…
  • Promover cambios de salud en nuestra vida diaria y atender a tres aspectos básicos: la alimentación, el ejercicio físico y la adhesión al tratamiento farmacológico básicamente o quirúrgico cuando sea el caso.
  • Atender nuestra salud emocional: es importante pedir ayuda profesional y compartir con personas que vivan la misma situación todos aquellos sentimientos y emociones que nos provoca la llegada de la insuficiencia cardíaca. También es importante aprender técnicas y estrategias para manejar el estrés y la ansiedad, como son las técnicas de respiración y relajación. Por último, y no menos importante, será importante continuar manteniendo nuestras relaciones sociales y nuestras actividades de ocio.

Rosana Moyano, psicóloga sanitaria de la Fundación CorAvant, lo cuenta en este vídeo.