Ansiedad y cardiopatía: entender los síntomas para cuidar el bienestar emocional
El lunes 26 de enero, la Marina Fernández, psicóloga de la Fundación CorAvant, impartió el webinar “Ansiedad y cardiopatía: una apuesta hacia el bienestar”, organizado por la Fundación Menudos Corazones.
Más de 45 personas se apuntaron en esta charla que tenía el objetivo de ayudar a comprender mejor la relación entre la ansiedad y el corazón, diferenciar los síntomas de la ansiedad y las arritmias y ofrecer herramientas prácticas para mejorar el bienestar emocional.
¿Ansiedad o arritmia? Una confusión habitual
- La ansiedad es la respuesta normal del cuerpo ante una amenaza, pero, cuando es excesiva, persistente o aparece sin un peligro real, puede convertirse en un problema. En estos casos, el cuerpo entra en un estado de alerta constando que puede provocar síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, tensión muscular, mareo o sensación de falta de aire. Unos síntomas que, en personas con cardiopatía, pueden generar mucho miedo porque a menudo se asemejan a los de un problema cardíaco.
- Las arritmias son alteraciones del ritmo del corazón que pueden ser benignos o bien requerir tratamiento médico. Comparten muchos síntomas con la ansiedad: palpitaciones, dificultad para respirar, mareos, dolor en el pecho o desmayos. Esta similitud puede generar confusión e incrementar la preocupación, especialmente cuando todavía no hay un diagnóstico claro.
Durante todo el taller se remarcó la importancia de una evaluación multidisciplinaria, que incluya tanto la evaluación médica (electrocardiogramas, Holter, pruebas de esfuerzo…) como el apoyo psicológico, porque pedir ayuda, hacer preguntas al equipo médico y aprender a conocer el propio cuerpo son pasos clave para gestionar mejor la situación.
Herramientas prácticas para el día a día
El webinar también ofreció varias herramientas prácticas para ayudar a gestionar la ansiedad:
- Autoconocimiento: observar y registrar las sensaciones físicas, pensamientos y emociones para identificar patrones y reducir interpretaciones catastróficas.
- Estimular el nervio vago: activar el sistema nervioso parasimpático que se encarga de relajar el cuerpo a través de la respiración lenta y profunda, la maniobra de Valsalva o la estimulación térmica (beber agua muy fría, mojarse o sumergir la cara).
- Mindfulness: entrenar la atención llena y vivir el momento presente con más calma.
- Osteopatía y rehabilitación postural: una postura con el pecho más hundido dificulta la respiración y esta se vuelve más superficial y rápida, enviando señales de alerta al cerebro que activan la ansiedad. Del mismo modo, la ansiedad provoca posturas encorvadas y tensión muscular que agravian los síntomas ansiosos.
- Pensamiento positivo: lo que pensamos y nos decimos tiene un gran poder en qué emociones sentimos y cómo nos enfrentamos a las situaciones que nos generan ansiedad.
- Coherencia cardíaca: técnica basada en la regulación de la respiración para sincronizar el ritmo cardíaco y el sistema nervioso a partir de ejercicios como respirar de forma lenta y regular, por ejemplo, cinco segundos inhalando y cinco segundos exhalando.
- Tapping: esta técnica combina la estimulación de puntos de acupuntura mediante golpecitos suaves y la repetición de una frase en positivo que calme y sobre la situación que quieras trabajar.
Conocer nuestro cuerpo y saberlo cuidar es la clave
La sesión concluyó con un mensaje claro: no se trata de ignorar los síntomas cardíacos, sino de aprender a escuchar el cuerpo sin miedo, confiando en el seguimiento médico e incorporando herramientas de regulación emocional. Informarse bien, preguntar sin miedo y sentirse acompañado son factores clave para vivir con más tranquilidad y calidad de vida.